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. habitando los claros

Propuesta para el concurso de nuevas plazas en el Ensanche de Barcelona

En ausencia de la ciudad, un bosque mediterráneo cubriría gran parte de la superficie de Barcelona, sería su clímax como ecosistema. Durante el pasado siglo hemos desterrado la naturaleza a la periferia y a pequeñas zonas acotadas de la ciudad. Cuando encuentra una oportunidad, ésta trata de volver a abrirse camino, reconquistando los rincones sin edificar.

La ausencia de verde y la omnipresencia del coche han relegado al peatón a un segundo plano, los recorridos un discurrir acelerado de A a B, sin ofrecer espacios de encuentro, de descanso. Frente a una urbe ajena a lo natural que nos aliena ¿Puede el bosque coexistir con la ciudad?

Los espacios urbanos de nuestro tiempo no requieren de gestos grandilocuentes ni de excesivos artificios. La nueva urbanidad ha de conectarnos de nuevo con nuestras vivencias más esenciales. Habitando los claros propone una intervención clara y sencilla: permitir la aparición de una suerte de bosque urbano, una cobertura vegetal que aporte fresca sombra en verano y permita sentarse al sol en invierno. Un agradable lugar de descanso, juego y encuentro, rodeados de un sotobosque mediterráneo. Un espacio de la ciudad repensado desde una urbanidad más blanda y amable, que pone el bienestar en el centro.

El bosque nos ofrece una atmósfera de luz filtrada, un espacio de agradable sombra. Bajo la canopia vegetal encontramos reposo y tranquilidad. La verticalidad de los troncos configura el espacio de manera orgánica. Conforme se deambula, el lugar va cambiando, la visión del espacio se abre y se cierra. Se generan espacios difusos y no programados, rincones sin límites definidos. La masa arbórea nos acoge y nos envuelve.

Bajo ella discurre la vida de los habitantes de la ciudad. Jugando a la pelota o al pilla-pilla en sus claros, o sentados a la sombra bajo la luz tamizada, viendo las estaciones pasar. El bosque nos proporciona conexión con el tiempo y las estaciones. La floración, o la caída de las hojas en otoño nos vincula con otro discurrir del tiempo, más pausado que el frenético ritmo de la ciudad. 

Situación: Barcelona Concurso: 2020 Sup. de propuesta: 2000 m2 Autores: OCAMICA TUDANCA arquitectos: Iñigo Ocamica Berbois + Iñigo Tudanca Acedo